Nomalmente las personas suelen valorar y juzgar las conductas manifiestas de las personas sin detenerse a reflexionar sobre lo que subyace a dicha conducta. En el caso de los niños esto es claramente manifiesto, en el caso de las rabietas, los adultos solo tienen interés en eliminar esa conducta distrutiva sin atender a sus causantes.
Es como un gran iceberg, pues debajo de toda rabia hay dolor, tirsteza, y en el fondo de todo se encuentra el amor, pues solo lo que amamos nos puede provocar dolor, tristeza. Esto lo podemos extrapolar a las conductas infantiles como adultas.
No solo hay que ver y oir a las personas, a los niños, sino hay que mirarlas y escucharlas, pues en la infancia se va haciendo la persona que un día será el adulto.
2 comentarios:
De acuerdo contigo. ¿Qué debemos hacer para modificar esa conducta?
La mayoría de la gente solo trataría de eliminar la conducta, que es el síntoma de algo más profundo, y auqnue se elimine la conducta, lo que hay por dentro buscara otras formas de manifestarse y por lo tanto dar lugar a otros síntomas. Hay que ahondar en la cuasa y tratarla.
Aquí estriba la diferencia entre la psicología conductista y la humanista/gestáltica.
Publicar un comentario