jueves, 17 de abril de 2008

Más allá de la conducta manifiesta

Nomalmente las personas suelen valorar y juzgar las conductas manifiestas de las personas sin detenerse a reflexionar sobre lo que subyace a dicha conducta. En el caso de los niños esto es claramente manifiesto, en el caso de las rabietas, los adultos solo tienen interés en eliminar esa conducta distrutiva sin atender a sus causantes.
Es como un gran iceberg, pues debajo de toda rabia hay dolor, tirsteza, y en el fondo de todo se encuentra el amor, pues solo lo que amamos nos puede provocar dolor, tristeza. Esto lo podemos extrapolar a las conductas infantiles como adultas.
No solo hay que ver y oir a las personas, a los niños, sino hay que mirarlas y escucharlas, pues en la infancia se va haciendo la persona que un día será el adulto.

2 comentarios:

Francisco José Peña Rodríguez dijo...

De acuerdo contigo. ¿Qué debemos hacer para modificar esa conducta?

asun dijo...

La mayoría de la gente solo trataría de eliminar la conducta, que es el síntoma de algo más profundo, y auqnue se elimine la conducta, lo que hay por dentro buscara otras formas de manifestarse y por lo tanto dar lugar a otros síntomas. Hay que ahondar en la cuasa y tratarla.

Aquí estriba la diferencia entre la psicología conductista y la humanista/gestáltica.