En las útimas horas han entrado en escena los dos últimos ex-presidentes del gobierno, haciendo del insulto y la mentira su mejor arma electoral. González en un mitín en Andalucía calificó a Mariano Rajoy de imbécil, aunque claramente con un tono despectivo y en el sentido peyorativo de la palabra.
El PP en otras ocasiones se escuda en el origen etimológico de las palabras para rechazar que a la unión de dos personas del mismo sexo se le llame matrimonio, aunque como he mencionado con anterioridad, que más da como se le denomine a esa situación, ya que el significado de las palabras depende del significado que le den las personas; y ese significado lo va adquiriendo con el tiempo. Si analizamos el origen etimológico de la palabra imbécil, vemos que proviene del latín imbecillis, que se utilizaba para describir a aquellas personas que no podían sostenerse por si mismas y requerían de la ayuda de un bastón. Poco a poco, con el tiempo su significado fué variando, y se pasó de la debilidad física a la ausencia de sabiduría, es decir, imbécil es aquél que carece de sabiduría. Por lo tanto la palabra matrimonio también puede variar de significado.
Actualmente cuando una persona llama imbécil a otra, no lo hace con los significados anteriormente mencionados, sino para descalificar y faltar al respeto. Por el otro lado, Aznar, olvidándose de que negoció con ETA, y que para él, el acercamiento de presos a la península en la anterior tregua eran gestos para un final dialogado de la violencia, ha hecho del terrorismo su principal baza de ataque al gobierno, aseverando que ahora está negociando con ETA, y que si gana volverá a negociar. El gobierno puede que haya actuado incorrectamente en algunos aspectos, aunque no se nos olvide que fué por un fín dialogado de la violencia.
Hacer del insulto, la mentira y la hipocresía la manera predominante de hacer política en este país, denota la escasa calidad democrática, no de nuetsro páis, sino de nuestros políticos. Y sinceramente yo no quiero para España este tipo de políticos, que se suponen los máximes responsables de llevar al país por el rumbo adecuado
El PP en otras ocasiones se escuda en el origen etimológico de las palabras para rechazar que a la unión de dos personas del mismo sexo se le llame matrimonio, aunque como he mencionado con anterioridad, que más da como se le denomine a esa situación, ya que el significado de las palabras depende del significado que le den las personas; y ese significado lo va adquiriendo con el tiempo. Si analizamos el origen etimológico de la palabra imbécil, vemos que proviene del latín imbecillis, que se utilizaba para describir a aquellas personas que no podían sostenerse por si mismas y requerían de la ayuda de un bastón. Poco a poco, con el tiempo su significado fué variando, y se pasó de la debilidad física a la ausencia de sabiduría, es decir, imbécil es aquél que carece de sabiduría. Por lo tanto la palabra matrimonio también puede variar de significado.
Actualmente cuando una persona llama imbécil a otra, no lo hace con los significados anteriormente mencionados, sino para descalificar y faltar al respeto. Por el otro lado, Aznar, olvidándose de que negoció con ETA, y que para él, el acercamiento de presos a la península en la anterior tregua eran gestos para un final dialogado de la violencia, ha hecho del terrorismo su principal baza de ataque al gobierno, aseverando que ahora está negociando con ETA, y que si gana volverá a negociar. El gobierno puede que haya actuado incorrectamente en algunos aspectos, aunque no se nos olvide que fué por un fín dialogado de la violencia.
Hacer del insulto, la mentira y la hipocresía la manera predominante de hacer política en este país, denota la escasa calidad democrática, no de nuetsro páis, sino de nuestros políticos. Y sinceramente yo no quiero para España este tipo de políticos, que se suponen los máximes responsables de llevar al país por el rumbo adecuado