martes, 19 de febrero de 2008

Por una Cuba libre

Hoy puede empezar el camino hacia la esperanza de que Cuba se convierta en un pueblo libre, y sean sus ciudadanos los dueños de su propio destino. Fidel Castro, con la denominada revolución cubana, derrocó al dictador Batista para instaurar un sistema más justo y equitativo, pero con el tiempo se convirtió en aquello que alentó su tan ansiada revolución, en un dictador.

La libertad debe ser el valor fundamental, a partir del cual se debe sustentar toda sociedad, porque a través de una sociedad libre se puede construir un país más justo. Esta libertad conlleva una responsabilidad, pues nuestra libertad acaba cuando atenta a la libertad de otro ser humano. También supone valentía, valentía de hacer uso efectivo de la libertad con todas su consecuencias, ya que la libertad consiste en elegir, y en que nadie decida por ti, por muy cómodo que sea, al no tener que asumir responsabilidades.

Los cubanos tienen que armarse de valentía, de recuperar su capacidad de elección, de decidir como pueblo, desde el diálogo, hacia donde quieren dirigirse como pueblo. Ya que por mucho que las distintas instancias internacionales quieran que se produzca esa ansiada transición hacia la democracia, debe ser el deseo de los cubanos por el cambio el motor de ese proceso que les lleve hacer de su patria una Cuba libre.




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