Ayer por la noche fué el tan ansiado debate entre los dos principales candidatos a la presidencia del gobierno, y según sus simpatizantes no defraudó ninguno de los dos. El debate fué seguido por más de 13 millones de personas, entre las cuales no figuro yo, pues no ví el debate integro, sino los primeros 30 minutos. En general el debate estaba tan encorsetado que restaba esponteanidad al mismo, y de una u otra forma determinaba la forma de comunicarse entre ambos candidatos.
En toda comunicación entre dos personas, hay dos interlocutores que se intercambian información, y se van intercalando los papeles de emisor y receptor, y según lo que diga la primera persona, la segunda modifica el contenido del lenguaje para seguir con la conversación de la otra persona, y así construir una verdadera comunicación basada en la escucha activa. Lamentablemente nada de esto vi ayer durante los primeros momentos de la entrevista, ya que cada uno siguió su guión como de si un monólogo se tratase, siguiendo cada uno a la suyo. Cada uno estaba más preocupado en ganar el debate y vencer a su adversario, que transmitir a los ciudadanos su proyecto político y las medidas que llevan en sus respectivos programas. Para mí un debate debe servir para constrastar ideas y proyectos, y no para ver una pelea de gallitos basado en lo que hizó o dejo de hacer cada uno.
El próximo el debate será el lunes, nos aportará algo o seguiremos igual, porque alos únicos que convencen son a los suyos, y de lo que se trata es llegar a toda la gente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario