miércoles, 9 de abril de 2008

Mi mundo inventado

Personalmente, considero que intentar etiquetar o categorizar la realidad circundante, aunque nos resulte útil en este mundo tan complejo, nos limita nuestra visión del mundo, y por ende, avanzar en ella. Por ello primero he ido elaborando mi propio pensamiento, para posteriormente encuadrarlo en alguna ideología existente, y no a la inversa, pues me considero una persona libre de pensamiento sin la necesidad de que nadie me diga como pensar.

Bajo ese concepto de libertad, se sustenta mi visión de la vida, pues sin ella, todo lo demás desaparecería. Como ser humano, he nacido libre y moriré libre, pues ésta es inherente a la persona. Sin embargo, esta libertad posee unas limitaciones, que es la propia responsabilidad, pues nuestra libertad termina donde empieza la del otro.

Soy libre de soñar, pensar, ir contra corriente, cometer errores, enfadarme, rectificar, opinar distinto a lo que piensa la mayoría, en definitiva, a ser yo misma sin pensar en el que dirán, ni a ceder ante las presiones sociales a hacer algo en contra de mi voluntad. Es necesario en es esta vida errar y caerse, para poder aprender a levantarse y hacer frente a las adversidades de la vida.

Nuestra libertad de ser lo que somos, viene determinada por las injerencias de nuestro entorno más próximo, pues como dijo un afamado filósofo: “yo, soy yo y mis circunstancias”. Así es como entiendo mi libertad individual como persona, que entronca necesariamente con la sociedad en la que estoy inmersa, pues nacemos como seres naturales, y a lo largo de la vida, nos convertimos en seres sociales, con los derechos y obligaciones que ello implica.

Todas las personas nacemos libres e iguales, aunque a lo largo de la historia, la derecha en sus postulados ideológicos ha antepuesto la libertad individual a la igualdad, y la izquierda, la igualdad a la libertad, yo no pienso renunciar a ninguna de ellas, pues mi mente no concibe una sin la otra.

Deberíamos erradicar todas aquellas circunstancias ajenas al ser humano que provocan situaciones de desigualdad social, para que todos partamos desde las mismas condiciones y recursos, y que las desigualdades que se generen entre personas sean producidas por el esfuerzo y el trabajo personal de cada individuo, o por su ausencia, ya que cada uno debe llevar las riendas de su vida.

A lo largo de la historia y en la actualidad, la mujer, por el solo hecho de serlo, se ha visto sometida al hombre y a múltiples vejaciones, y ésta es una de las lacras que arrastra la humanidad y que es necesario erradicar. Muchas veces se juzgan a las personas por su sexo, y esto ha sido motivo de discriminación, por falsas creencias arraigadas (p.e. que no somos iguales, o que la mujer es un ser inferior al hombre) en muchos hombres y mujeres, y que son trasmitidas por la educación. Sin embargo, ambos son personas, y debemos valorarlos como tales, sin dobleces, por sus aptitudes, capacidades y esfuerzos. Debemos olvidarnos de anticuados prejuicios y estereotipos que son causa de múltiples actos de discriminación, no solo a la mujer, sino a otros colectivos.

Las personas al vivir en sociedad, tenemos obligaciones y derechos, que son necesarios de recalcar para que la persona no sea víctima de abusos ni dejaciones por parte de otras, ya que si los seres humanos no viviésemos en sociedad, esto carecería de sentido. Por ello, lo derechos colectivos, necesariamente son derechos que afectan a las personas individualmente, pues un colectivo se conforma de individuos.

Pude leer en un artículo que el aumento de las prestaciones sociales produce un retroceso en los derechos individuales. Los servicios sociales son necesarios, puesto que hay colectivos menos favorecidos, por distintos motivos, ajenos o no a ellos, que necesitan de recursos para mantener una mínima calidad de vida. En ocasiones, es necesario hacer ver a las personas que pueden cambiar su situación si se cambian las circunstancias con trabajo y esfuerzo, y que eliminen esa creencia de indefensión aprendida. El modelo social debe basarse en la solidariedad entre sus ciudadanos, para construir un mundo más justo.

Abogo por una educación y sanidad pública y de calidad, pues sus servicios no deben estar determinados por el nivel de renta de las familias, es decir, que la educación de los hijos de las familias que puedan permitirse unas instituciones privadas no sea superior al de los públicos. Que el dinero no sea causante de esas diferencias educativas, por ello hay que regenerar la educación pública, pues los problemas asociados a la pública, no le son inherentes a ella, y por lo tanto se pueden erradicar con recursos, y con otra visión de hacer educación.

La dicotomía entre países pobres y ricos es una realidad de la que no hay que olvidarse, aunque esta situación beneficie a unos pocos. La pobreza no se erradica llevándoles comida o donando dinero (quién sabe cuál sea su destino final), sino dotándolos de los medios de producción e infraestructuras necesarias, para que independientemente sean dueños de su futuro.

Históricamente, y en la actualidad, unos pueblos siempre han querido dominar e imponerse a otros pueblos bajo cualquier pretexto, pero esas ansias de conquista han sido el causante de múltiples desgracias. Por ello, en mi mundo, cada país debería preocuparse de su propia travesía en un mar impredecible, pero sin olvidarse de la realidad circundante, pues todos ellos forman parte de algo más grande, y deben cooperar para el desarrollo del planeta.

Las ansias de poder es el cáncer de la sociedad, las personas débiles de espíritu sin unos valores bien cimentados, se corrompen por él o solo los corruptos llegan él.

Me considero una persona crítica con lo preestablecido, por ello desde esta visión crítica y objetiva me permite analizar el mundo en el cuál vivo sin caer en partidismos que no benefician a nadie.

Concibo a España como un estado plural y heterogéneo, donde cada zona geográfica posee su idiosincrasia y sus particularidades culturales, históricas y lingüísticas, pues todos esos territorios conforman España. La relación entre los territorios debiera basarse en la igualdad y en la solidariedad.

Actualmente vivimos en Democracia (indirecta), la primera de toda nuestra historia, después del franquismo, la dictadura sin ideología, que se basaba en el unionismo, el catolicismo, la imposición, el conservadurismo y el autoritarismo. Las democracias deberían imperar en todos los países en pleno siglo XXI, pero la realidad es otra muy distinta., hay muchas dictaduras de diversos colores ideológicos, que deberían eliminarse. En España fue posible el paso de una dictadura a una democracia de la ley a la ley, pero lamentablemente, a la inversa también puede ocurrir, es decir, de la ley a ley se pueda pasar de una democracia a una dictadura, como así esta pasando en algunos países latinoamericanos.

Convivencia, paz, justicia, solidariedad, tolerancia hacia lo diverso, debieran ser los valores que sustentasen los pilares de este mundo, para que la gente tenga verdaderas oportunidades para vivir en un estado de bienestar.

Uno de los aspectos que también me preocupa es el desarrollo sostenible y el respeto al medio ambiente, porque desarrollo tenemos, pero no sostenible, y esto es una responsabilidad no solo individual sino social e institucional.

Hay que hacer reformas económicas, sociales y políticas que mitiguen los efectos negativos del capitalismo, para disminuir las desigualdades, y una distribución más justa de la riqueza, pues uno de los principios, para mi parecer negativo, es el de mayor beneficio al menor coste. Y con esa visión, hay millones de personas en el mundo, incluida en España, en situaciones laborales indignas para el ser humano (p.e. hay personas trabajando por míseros sueldos por necesidad, porque el empresario sabe que hay mucha gente dispuesta a trabajar, y eso lo utiliza en su propio beneficio). De aquí se deriva que muchas empresas no apliquen la ley de prevención de riesgos laborales, ya que requieren una buena inyección económica, pues luego llegan las lamentaciones.

Lo detallado hasta aquí, puede resultar propio de una utopía (pues lo es), pero renunciar a ella, sería renunciar al cambio, y al motor de la sociedad. Hay que trabajar desde el sistema para transformar la sociedad y mejorarla. Y para este propósito, la educación debería ocupar el pilar fundamental de la sociedad, pues es la única vía para transformar este mundo en uno mejor.

La educación, no solo consiste en inculcar unos contenidos sino unos valores que fomenten esa sociedad en la que anhelamos vivir, y erradicar los problemas de la sociedad. La educación es responsabilidad de todos, mayormente de los padres, pero también de las instituciones educativas y de la propia sociedad en la que estamos inmersos.

No debemos dejar de ser reivindicativos, y dejar de lado el conformismo, y luchar por un mundo más justo y equitativo, y progresista. Ese progreso conlleva consigo una apertura mental en contraposición con una falsa moral impuesta.


2 comentarios:

Francisco José Peña Rodríguez dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con esta afirmación:

"Abogo por una educación y sanidad pública y de calidad, pues sus servicios no deben estar determinados por el nivel de renta de las familias, es decir, que la educación de los hijos de las familias que puedan permitirse unas instituciones privadas no sea superior al de los públicos. Que el dinero no sea causante de esas diferencias educativas, por ello hay que regenerar la educación pública, pues los problemas asociados a la pública, no le son inherentes a ella, y por lo tanto se pueden erradicar con recursos, y con otra visión de hacer educación".

Este discurso tuyo, planteando tu filosofía personal, me parece muy maduro, asumible por mucha gente y muy honesto.

Peña

asun dijo...

Son unas pinceladas de mis ideas, de mis pensamientos. También sería interesante abodar la politica desde la filosofía y la psicología, ya que la política abarca a toda la sociedad y las conductas.

Saludos