jueves, 14 de febrero de 2008

La tensión de Zapatero

Cuando pensaba que las cámaras ya no grababan, nuestro presidente del Gobierno le comentó a Iñaki Gabilondo que les convenía que hubiese tensión. No sé muy bien a que se refiere cuando utiliza la palabra tensión, quizás a crispación, la misma crispación que condenan al PP por haberla originado.

Ambos partidos son corresponsables de este clima de tensión o de crispación, que tanto le gusta a Zapatero, pues sabe que cuando la derecha tiene opciones de ganar unas elecciones, la izquierda se levanta contra esos fantasmas del pasado, apelando al voto útil, con la consiguiente polorización de la sociedad.

En el día de ayer el Secretario General de JJSS, condenó lo sucedido a la presidenta del PP vasco, María San Gil, aunque añadio que este tipo de actos son fruto del alto grado de crispación y la radicalidad política a la que nos ha llevado el PP durante toda la legislatura. Este tipo de declaraciones son un tanto peligrosas, pues imaginemos un caso en el que un chico viola a una chica, y se defiende diciendo que ella le estaba provocando. Son dos casos muy distintos, pero no podemos justificar una acción violenta en base a la conducta de otras personas, en un marco democrático y de derecho.

La base de cualquier democracia es la libertad de expresión, siempre y cuando no atenten a la libertad de otras personas, por lo tanto cada uno de nosotros es libre de tener ideas diferentes y poder libremente expresarlas sin que nadie te llame fascista. Pues los que acusan de fascita a esta señora, han de hacer un ejercicio de reflexión para ver si son o no ellos los fascitas, pues apelan al uso del insulto y de la violencia aquello que no saben defender con palabras.

1 comentario:

Francisco José Peña Rodríguez dijo...

Estoy de acuerdo con la exposición de motivos que hace la autora en este artículo. Además de bien escrito está excelentemente trazado y por ello estoy de acuerdo con lo que en él se dice. Tengo para mí que la denominación de "fascista" se ha convertido en un común denominador del insulto cuando no se está de acuerdo con el contrario, sin molestarnos en aprender que "fascista", "estalinista" o "nacionalista" (según se lleve a término esta última acepción) son la misma cosa: el cabo final de la cuerda que se ata al otro extremo. Yo tampoco creo que sea buena la "tensión" en la campaña, sino que es necesaria una serena exposición programática y de ideas y la tensión que se la guarden el PSOE y el PP para las horas de gimnasia.

Un saludo.