Dejar el poder es difícil, después de ocupar el mismo sillón durante años. Pero, no solo se ve afectado dicho partido político, sino la red de empresas amigas. Con esto me refiero a que si un partido deja de gobernar, esas empresas dejarían de recibir adjudicaciones.
Según la ley de contrataciones, si el coste de una obra es inferior a las 50.000 e, el ayuntamiento tiene la potestad de elegir la empresa, y presentando las facturas correspondientes. Esto deriva en la concesión de obras públicas a empresas amigas. Esto siendo deshonesto es legal.
Siempre ha habido y habrá interéses económicos en que partido este gobernando.
1 comentario:
Lo malo de todo eso, Asun, es que en España, directa o indirectamente, todos los partidos están gobernando: ayuntamientos, diputaciones, comunidades, gobierno y eso permite que se impliquen las empresas afines y concesionarias de unos y las afines y concesionarias de otros. España necesita una fórmula de financiación a la norteamericana.
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