lunes, 3 de marzo de 2008

Falta de madurez democrática

Treinta años han pasado desde las primeras elecciones democráticas, donde el pueblo fué escuchado por primera vez después de tantas décadas de dictadura. Me pregunto yo, si hoy en día tenemos que envidiar de algo esos primeros años de transición democrática, creo que la respuesta para mí esta clara, la capacidad de entendimiento partiendo desde posturas totalmente discordantes por el bien común, por el bien de España. Y desgraciadamente eso hoy no pasa, priman más los intereses de partido que el bien general.
De las pocas cosas que me gusta de EE.UU., aunque su presidente no sea una de ellas, el mismo que dijo "están conmigo o contra mí", impropio de un presidente democrático, es su sistema político, en el sentido de las primarias, tanto en el bando republicano como en el democrático. Se hecha en falta en nuestro país un funcionamiento más democrático en los partidos que acabe con el favoritimso y el enchufismo, tan propio de este país. Otra de las cosas que envidio, es su libertad de expresión, no digo que aquí no haya, pero atente a las consecuencias si eres un personaje público. En EE.UU. los diferentes personajes famosos no tienen ningún reparo en mostrar sus preferencias políticas, e inclusive participar activamente en sus campañas, sin que eso se vea repercutido en su trabajo.
Esto en España es diferente, quizás sea por los pocos años que llevamos de democracia no hayamos alcanzado la mayoría de edad, y andamos en una eterna adolescancia buscando nuetsra adultez. En nuestro país, sobretodo si se trata de un personaje conocido, si muestras tus inquietudes políticas e ideológicas te arriesgas al juicio que hagan de tí personas con escasa madurez democrática.
Si te muestras partidario del PP, eres un facha, y si eres del PSOE, eres un amigo de los terroristas que no cree en España, y si no eres de ninguno de los dos, tu voto es un voto que no va a servir de nada. En el caso del mundo de la cultura, si dichas personas muestran sus preferencias ideológicas corren el riesgo de que su actividad profesinal se vea perjudicada, pues aquí no sabemos diferenciar el trabajo de un profesional de sus ideas. Ejemplos me sobran para contar, ya que ayer ví un reportaje sobre el tema. Al escritor Sanchez Dragó un joven, a pesar de que le gusta sus libros dejó de comprarlos porque era del PP, o si un actor de teatro se muestra públicamnte de izquierdas, los ayuntamientos del PP no le contratarán, o directamente se les califica de vagos y vivir de una subvención permatente, aunque sea algunos políticos los que se enriquezcan en su cargo y tengan su vida resulta solo por prestar un servicio público por cuatro años. Podría seguir poniendo ejemplos, pero creo que cada uno es consciente de lo que pasa en este país.
Sí al derecho de libertad de expresión, aunque sin caer en el insulto, pues muchos nos saben expresarse sin insultar. Sí a expresar mis ideas sin que tengan una repercusión posterior. Sí a la madurez democrática que en este país hace falta.
Yo incluiría una asignatura a nuestros políticos denominada "Lecciones de democracia", que a su vez se diera en el sistema educativo, puesto que ellos son las futuras genereciones, para evitar que cumplan los mismo errores que hoy en día acechan en nuestra sociedad.

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