No es raro que los políticos no escuchen a los ciudadanos, es bastante grave, pero lo es más que no se escuchen entre ellos, pues se suponen que son nuestros representantes y tienen la obligación de entenderse, ya que son los que hoy en día sustentan el poder político y los que tienen que dirigir este barco a buen puerto. Solo hace falta ver un día normal en el parlamento para ver la desfachatez de algunos que durante cuatro años tienen su sueldo pagado por todos, como auriculares en mano ni escuchan lo que dicen políticos de otras formaciones políticas.
El momento crucial, tal como estrellas televisivas, hacen acto de presencia los distintos líderes políticos, sentados en su sillón de cuero, esperando hacer su intervención, aunque no se engañen, no están escuchando lo que dicen los otros, sino que en su pensamiento están elaborando lo que vayan decir, sin apenas ecuchar, tienen su discurso escrito, y tienen que decirlo si o si. Escuchar no solo es oir, es entender lo que te dice el otro, su significado, y lo que a querido decir, pero para ello se requiere un esfuerzo que no se yo si los políticos están muy por la labor, y de aquí se deriba los malos entendidos, y que no lleguen a acuerdos ni a la de tres. Aunque esto último también puede deberse a intereses netamente partidistas y con las miras puestas en el rédito electoral.
Muchos políticos andan enfrascados en grandes ideológias, que los alejan de la realidad, pues lo que hace falta son ideas, ideas sobre como conformar ese modelo de sociedad compartido por un grupo de gente que comparte esa misma idea de sociedad. Pero no todo el mundo comparte esa misma visión de sociedad. Y aquí nace la lucha por querer imponer a todo el mundo un modelo de sociedad que pueda compartir o no.
No se trata de imponer un modelo excluyente, sino de crear uno nuevo en el que incluyamos a todos, y que todos compartan. Ese modelo se crea desde el dialogo social, y no desde el egoismo individual o grupal.
¿Cómo crear entonces pues ese modelo de sociedad? Partiendo desde cero,es decir, poniendo a todos los ciudadanos en un mismo plano social, sin saber que lugar ocupara cada uno es la sociedad, sin saber que unos serán de clase alta, otros de clase media, y por último de clase baja. La pregunta que se les haría sería la sigueinte: ¿cómo les gustaría que funcionase la sociedad sin saber que lugar ocuparán en ella? Seguramente las respuestas sorprenderían a más de uno.
El momento crucial, tal como estrellas televisivas, hacen acto de presencia los distintos líderes políticos, sentados en su sillón de cuero, esperando hacer su intervención, aunque no se engañen, no están escuchando lo que dicen los otros, sino que en su pensamiento están elaborando lo que vayan decir, sin apenas ecuchar, tienen su discurso escrito, y tienen que decirlo si o si. Escuchar no solo es oir, es entender lo que te dice el otro, su significado, y lo que a querido decir, pero para ello se requiere un esfuerzo que no se yo si los políticos están muy por la labor, y de aquí se deriba los malos entendidos, y que no lleguen a acuerdos ni a la de tres. Aunque esto último también puede deberse a intereses netamente partidistas y con las miras puestas en el rédito electoral.
Muchos políticos andan enfrascados en grandes ideológias, que los alejan de la realidad, pues lo que hace falta son ideas, ideas sobre como conformar ese modelo de sociedad compartido por un grupo de gente que comparte esa misma idea de sociedad. Pero no todo el mundo comparte esa misma visión de sociedad. Y aquí nace la lucha por querer imponer a todo el mundo un modelo de sociedad que pueda compartir o no.
No se trata de imponer un modelo excluyente, sino de crear uno nuevo en el que incluyamos a todos, y que todos compartan. Ese modelo se crea desde el dialogo social, y no desde el egoismo individual o grupal.
¿Cómo crear entonces pues ese modelo de sociedad? Partiendo desde cero,es decir, poniendo a todos los ciudadanos en un mismo plano social, sin saber que lugar ocupara cada uno es la sociedad, sin saber que unos serán de clase alta, otros de clase media, y por último de clase baja. La pregunta que se les haría sería la sigueinte: ¿cómo les gustaría que funcionase la sociedad sin saber que lugar ocuparán en ella? Seguramente las respuestas sorprenderían a más de uno.
1 comentario:
No te vuelvas loca, porque los políticos no saben ni hablar...
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