viernes, 3 de octubre de 2008

Crisis de confianza

Es evidente que estamos ante una crisis no solo nacional, sino internacional, pero hay otro tipo de crisis, la de confianza, que agudica más si cabe la crisis real y obetiva. Recupero un texto de Jorgue Bucay sobre la profecía autocumplida, que en su momento ya públiqué.

"Una mañana Juan se levanta y mira por la ventana que da la calle. En la acera de enfrente está el moderno edificio del Banco Pirulo, dodne Juan tiene una cuenta. Asombrado, ve una mancha en el vidrio de la fachada e inmediatamente imagina "este banco va a quebrar". Coherente con su profecía, cruza la calle y se queda en la puerta del banco esperando a que abran para sacr su dinero.

Pasa Pepe, el del colmado.

-¿Qué tal Juan?
-Bien, ¿qué te cuentas?¿Qué haces aquí?
-Estoy esperando aque abra el banco.
¿Vas a pagar impuestos?
-No, voy a cerrar mi cuenta.
-¿Por qué?
-Mira, por nada en especial, pero he tenido una corazonada, por el vidrio que esta sucio, ¿ves? y entonces pensé:¿para qué correr riesgos?

Pepe, que también tiene cuenat allí, piensa: "tiene razón, ¿para qué correr riesgos?". Y acto seguido, se quedo allí con Juan... Pasa doña María:
-¿Qué tal Pepe, cómo está?
-Pues ya ve, esperando a que abra el banco.
¿Por qué tan temprano?
-Juan y yo vamos sacar nuestro dinero, un problema de riesgos, ¿sabe? por lo de la mancha.

Doña María ni siquiera pregunta por la mancha, se queda pensando en la palabra riesgo. La cola tiene ahora tres personas. No hace falta más detalles, a las diez d ela mañana cuando el banco abre hay una cola de dos manzanas de personas para cerrar sus cuentas.Obviamente le banco no dispone allí del todo el dinero, y les dice que tendrán que esperar un par de horas para buscar fondos en la oficina central y que se tranquilicen. La gente escucha lo de esperar, buscar fondos..., y entonces empiezan a ponerse exigentes, y reclamn su dinero. Llegan los periodistas y sacna fotos de los pobres ancianos que no reciben su dinero. Al día siguiente, la noticia sale publicada "Escándalo frente a las puertas del Pirulo", con más o menos sensacionalismos. En todas las sucursales del banco aparecen largas colas d epersonas que, enfurecidas, reclaman su dinero ¡ya! Las consecuencias inevitables... Han pasado dos días. Juan se levanta y lee en el periódico "El Banco Pirulo es intervenido. Se teme su cierre definitivo". Juan cierra el diario, sonríe y dice "yo ya lo sabía."

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