domingo, 9 de noviembre de 2008

La feminidad y el salto al vacio

Mujer, que andas escondida tras un muro de inseguridades y miedos, sal de tu morada segura y arriésgate a vivir, pues en ella encontrarás la libertad.
Qué se espera de una mujer por el mero hecho de serlo, qué normas no escritas esconde la sociedad para la mujer. La sociedad es la que marca lo que es femenino y lo que no, y varios ejemplos tenemos de ello en las actitudes que debe ostentar cada sexo
La educación diferenciada según nuestro sexo es lo que marca nuestra manera de afrontar la vida en nuestra adultez, o a caso no vemos como en la infancia se suele sobreproteger a las niñas más que a los niños por considerarlas más frágiles. Este aspecto marcará el carácter de esas niñas que se verán asi mismas como inseguras y buscadoras de la protección y seguridad que un ser les pueda proporcionar.
La seguridad, en muchas ocasiones denota dependencia del otro que te suministra seguridad, pues la inseguridad genera miedo, y el miedo nos bloquea. Hemos de ser libres, y esto requiere independencia, y en ocasiones incertidumbre en lo que va pasar, pero por lo menos somos responsables de nosotras mismas, sin que el otro sea el responsable de nuestras vidas.
Se trata de saltar al vacio de la libertad, y de romper con los cánones que la sociedad nos impone por el mero hecho de ser mujeres, como la asociación cocina-mujer, y un claro ejemplo nos encontramos en las series y películas, en las que siempre es la mujer quien cocina.
La libertad signifca muchas veces no saber dónde nos encontramos y seguir en ese camino que nos conduce a tomar decisiones, y responsables de nosotras mismas.

3 comentarios:

Francisco José Peña Rodríguez dijo...

Menos mal que quitaron el anuncio de Hacienda con las "croquetas de mi Mari", que si no...

Anónimo dijo...

Me ha encantado tu artículo. Decirlo es muy fácil, tratar de ser libres, pero cuando una quiere desmarcarse de todos los constreñimientos sociales que las mujeres tenemos pasamos a ser marginadas, "marimachos" o como se le quiera llamar. Hay que empezar desde abajo, desde la educación, ésa es la raíz como tú bien dices para la igualdad y que se nos deje de infravalorar y no tomar en serio.
Saludos

asun dijo...

Gracias